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sábado, 11 de junio de 2011

Muchos avances en el huerto: Limpieza, Siembra, Nutrición y Compostera.

Que bonito es trabajar en grupo con un objetivo compartido y más aún con el fin de avanzar en dirección al sueño compartido de establecer un huerto donde hace unos meses podría haber parecido imposible.

A todas y todos los que estamos involucrados en este sueño nos cuesta mucho coincidir en días y horarios, pero hoy, por fin, nos hemos juntado un buen puñado de gente. Aún así hemos echado en falta a algunas compañeras, unxs por estar de viaje (¡pasadla bien y volved pronto!), otra por estar en cama con fiebre (¡mejórate pronto!) y algún otro que avisó que venía y no se apareció. 

Hoy, además, contamos con la visita de Miguel del MAOES. Nos pasó muchos consejos para mejorar el cuidado de nuestras plantas, qué productos orgánicos elaborar, las dosis a utilizar y cada cuánto usarlos. Toda fue una información muy útil, pero el consejo que quizás fue más importante es este: si las plantas están bien nutridas a partir de un suelo rico en minerales proveniente de harinas de rocas, se reducen mucho los problemas que éstas puedan presentar. Miguel, ¡Gracias por la visita!

Miguel también nos trajo un regalo: un llanta de carro para reciclar como recipiente de cultivo. Más adelante os enseñaremos cómo la cortamos y moldeamos. Es una gran idea para incrementar el espacio útil de cultivo de elhuertodelaquebrada. Este tema merece su propia entrada en el blog, así que ¡estad pendientes!

Llantas del revés como recipiente de siembra.
¡Menudo rollo os estoy echando! vamos al grano con el trabajito del día detallando cada tarea que hicimos:

1. Limpieza del terreno de elhuertodelaquebrada: como ya os hemos contado alguna vez, el terreno donde estamos tratando de establecer el huerto es una franja de unos 70 metros de largo por unos 10 ó 12 metros de ancho. Este terreno lleva en desuso mucho tiempo y con las iniciales lluvias de esta época lluviosa que no quiere empezar aún en serio, el terreno ha cobrado vida y se ha llenado de monte y malas hierbas por todos lados. ¡Se había convertido en una selva! Por tanto ya nos hacía falta segarlo todo. Para esto afilamos los machetes y le dimos duro. 




Además, al lado de los bancales habían unos grandes montones de leña que alguien había cortado hace meses y la habían dejado ahí apilada. Estos montones nos estaban asfixiando un poco, no nos dejaban espacio para trabajar cómodamente. Así que los movimos a otra zona de la parcela. 

Movimos este gran montón de leña metiendo unas varas
 de bambú por debajo y levantándola entre varixs.

Al fondo la nueva ubicación de la compostera.
Por cierto, ya tenemos carretilla que nos donó la mama de Lorena ¡Gracias!

2. Siembra de nuevas especies en los bancales: El tipo de bancales que hemos preparado, por su profundidad, tienen la capacidad de albergar más plantas por metro cuadrado que un sistema convencional por surcos. Además, es mejor para el ecosistema de microorganismos del suelo que éste esté cubierto por vegetación, para reducir la evaporación de la humedad y para que los rayos del sol no maten la vida que tratamos de inyectar al suelo. 

¿Qué sembramos? 
Recordamos que ya teníamos: Chile (pimiento verde), tomate, repollo (col) y albahaca. 
Hoy hemos sembrado directamente (sin hacer semillero) las semillas de: puerros, cebollas, calabaza (ayote), pipián (calabacín), espinaca y guisante.

No estamos segurxs que estas especies se vayan a dar bien en esta época del año (mucho calor y mucha lluvia), ni si se darán en este clima tropical en general. Los puerros y los guisantes por ejemplo, los asociamos con climas más frescos. ¿Qué piensan ustedes? ¡Envíennos su opinión!
Antes de sembrar removemos un poco la tierra
para romper la corteza que se ha formado con el sol.
Para sembrar, hacemos un hoyo y metemos
compost, bocashi y harina de rocas.
Sembramos la semilla encima.
Siembra de guisantes a la par de los repollos
Y volvemos a regar con microorganismos y agua.
Podéis ver aquí un (mal) dibujito que hemos hecho de los bancales tal y como han quedado:



3. Alimentación de nuestro suelo: Por sugerencia de Miguel, alrededor de las plantitas que ya estaban, y en los hoyos de las nuevas, hemos añadido un puñado de harina de rocas y luego las hemos regado con microorganismos de montaña activados en líquido (diluidas en 3/4 partes de agua). La idea es que los microorganismos extraigan en parte los minerales de la harina de rocas y los hagan "absorbibles" por nuestras plantitas.
Añadimos un puñado de harina de rocas por planta
(atrás las garrafas con microorganismos activados en líquido)
Regamos con la mezcla de microorganismos y agua

4. Mudanza de la Compostera: La compostera que habíamos hecho con bambú hace unos meses aún no la habíamos puesto en uso. Oscar, que escribe en el blog Ygritte, nos había avisado (ver el comentario a esta entrada) que, tal como la teníamos, era importante hacerle una puerta o pensar alguna forma de poder remover la materia orgánica (para airearla) y que se composte mejor y más rápido. La estructura que habíamos hecho estaba anclada al suelo y no la podíamos mover, así que era difícil usarla. Además, el espacio donde estaba ubicada es excelente para cultivar o poner una zona de "recreo" para lxs huerterxs.  

La movimos unos 15 metros más allá, a una zona de más sombra (que también le viene mejor al compost), y no la hemos anclado al suelo sino que se puede mover fácilmente (pesa muy poco) para que podamos remover la materia orgánica en descomposición. Además, ya la hemos puesto a funcionar: toda la maleza que hemos limpiado hoy la hemos metido ahí. Tenemos que pensar un poco qué otras materias debemos agregarle para que se elabore un compost de buena calidad y que se haga con rapidez: hemos pensado en estiércol, en microorganismos activados, desechos de la cocina de nuestras casas... pero aún no hemos hecho nada más. Ya os avisaremos cuando le pongamos coco al asunto. 

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Por hoy eso fue todo. Nos quedó pendiente la tarea de armar unos tutores para nuestras plantas de tomate y chile que ya tienen más de 20cm de alto y necesitan un poco de soporte para no doblarse por la lluvia y el viento.

Contentxs con el trabajo realizado.
Nos vemos en elhuertodelaquebrada.

miércoles, 8 de junio de 2011

Elaboración de Biofertilizante orgánico

La otra noche preparamos el biofertilizante orgánico a partir de los micro-organismos de montaña y otros insumos que detallo a continuación (para hacer 100 litros aprox.):
5 libras (2.5kg) de harina (polvo) de rocas.
1 galón de melaza (5 dulces de panela diluidos en 1 galón de agua).
5 libras (2.5 kg) de ceniza de madera
2 litros de leche fresca
50 libras (25 kg) de estiércol (usamos de conejo)
80 litros de agua sin cloro (aprox.)
1 barril con tapa hermética
1 tubo flexible de 1m de largo (aprox)
Material para 1 trampa de gases: 1 conector de riego, 1 arandela de sujeción, 1 botella de plástico reciclada.
1 cubo

Procedimiento:

1. Por un lado, en el barril, deshacemos lo más posible el estiércol en la mitad del agua y añadimos la ceniza. Lo mezclamos bien durante un buen rato. Cuanto más mezclado y deshecho, mejor. Esta parte es un poco asquerosa y pronto comienza a emitir un fuerte olor a amoniaco. 
Mezclamos el estiércol con agua y tratamos que se deshaga
Añadimos la ceniza al estiércol con agua
2. Por otro lado, en el cubo, mezclamos la melaza, la harina de rocas, la leche y los microorganismos activados en líquido. Removemos bien.
Mezclamos la leche y los microorganismos líquidos
Añadimos la harina de rocas
Mezclamos bien
3. Vertemos la segunda mezcla a la primera y removemos bien.

4. Añadimos agua hasta casi llenar el barril, pero asegurándonos de que dejamos un espacio vacío para que por la presión del proceso de fermentación anaeróbico no se reviente luego la tapa. [Honestamente, a nosotrxs se nos olvidó dejar este espacio vacío y, tras apenas un día de fermentación, en el patio había un gran reguero de m***da. Tuvimos que abrirlo, vaciarlo un poco y volverlo a sellar.]  

5. Antes de poner la tapa, realizamos un agujero en la parte superior, suficiente para que encaje el conector de riego perfectamente. Al conector de riego le enchufamos la manguera y la sujetamos con la arandela.


6. Tapamos el barril, y metemos el otro extremo de la manguera en una botella plástica llena de agua. Esto permitirá que los gases producto de la fermentación anaeróbica salgan, pero que no deje entrar el aire.

¡Ya está preparado! Ahora sólo hay que esperar un mes antes de poder utilizarlo.
El barril hay que guardarlo en un lugar a resguardo del sol y de la lluvia.


Si cuando lo abramos está morado o huele apestosamente mal, entonces habrá que descartarlo porque no ha funcionado el invento. Sólo nos queda esperar a ver qué tal.

Una vez esté listo, se puede almacenar hasta por un año, siempre que esté sellado sin aire en un recipiente oscuro. 

El biofertilizante tiene numerosos usos. Además de como abono, sirve como fungicida e insecticida básico, y como activador biológico de los cultivos, por lo que fortalece la salud de las plantas y estimula la protección de los cultivos contra plagas y enfermedades.

Para utilizarlo como foliar sobre las plantas, hay que reducirlo en 3/4 partes de agua sin cloro. Se puede también regar el sustrato con él, diluyéndolo en la misma proporción. Nunca hay que utilizarlo en horas de sol directo porque perderá su poder y puede quemar a las plantas.


Nos vemos en elhuertodelaquebrada.

miércoles, 6 de abril de 2011

REPASO: primeros pasos para un huerto orgánico

Hasta ahora los pasos que hemos ido dando y contando en este blog de seguimiento de elhuertodelaquebrada nos están encaminando a establecer un huerto orgánico en un terreno en desuso al margen de una quebrada en la ciudad de San Salvador. 

Realmente aún no podemos decir que el huerto ya está porque aún no hemos sembrado ni una planta. Lo que sí hemos hecho es preparar las bases para que el futuro huerto comunitario se desarrolle de la forma más sana posible, sin usar ningún producto químico sintético y bajo los principios de la agricultura orgánica.

Como hemos comentado antes, lo importante es que la tierra donde sembremos esté sana. ¿Cómo es una tierra que está sana y propicia para el cultivo? Pues, entre otras cualidades, es aquella rica en nutrientes y que es un micro-ecosistema en sí misma. En ese micro-ecosistema debe haber un equilibrio de microorganismos que descomponen la materia orgánica como las hojas que caen de los árboles, los excrementos de animales, etc. Cuando los microorganismos descomponen esa materia, entonces las plantas pueden alimentarse de los nutrientes que generan. Es decir, los microorganismos hacen la digestión para que las plantas se alimenten (¡usando el simil de Mariano Bueno!).

¿Qué pasos hemos dado para promover estas condiciones en nuestro huerto?


1. Reproducción de los microorganismos benéficos (también llamados "de montaña") en una mezcla sólida. El proceso dura un mes aproximadamente.











2. Activación de los microorganismos de montaña en una mezcla líquida. En 5 días están listos y hay que usarlos antes de 15 días después.









3. Elaboración del Abono fermentado Bocashi que aportará a la tierra nutrientes y microorganismos benéficos que colaboren alimentando a nuestras futuras plantas. El proceso de elaboración dura aproximadamente 21 días + 1 mes de maduración en sacos.












4. Desinfección del suelo a través de la "solarización" (actualmente en proceso). Se busca eliminar los microorganismos patógenos del suelo y que las semillas que están cerca de la superficie del suelo germinen y mueran. Morirán los virus, hongos, bacterias, etc. que afectan negativamente a nuestras plantas. Más adelante, al incorporar el bocashi al suelo, devolveremos la vida al suelo. Este paso dura entre 4 y 6 semanas.









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Antes de sembrar aún nos queda pendiente dar al menos dos pasos más:
a. Preparar los bancales mediante la doble excavación e incorporar el abono bocashi. 
b. Preparar los semilleros y/o comprar plantines de las plantas que nos apetezca.

El equipo de huerteras y huerteros ya hemos empezado a pensar qué tipo de plantas queremos sembrar y cómo organizarlas en el pedacito de terreno que dedicaremos al huerto. Pronto les contaremos lo que hemos estado hablando. ¡Estén pendientes!

Nos vemos en elhuertodelaquebrada.


domingo, 27 de marzo de 2011

Desinfección por solarización - Parte 2 - y construcción de compostera

Al fin retomamos lo que ya habíamos dicho en aquel post del 1 de Febrero (¡hace más de un mes!). Seguimos todos los pasos ya descritos aquel día, así que aquí sólo nos centraremos en los aspectos más prácticos:

1. Marcamos la zona de cultivo: nosotrxs, por ahora, sólo trabajaremos una zona de 4m de ancho por 8m de largo (aprox). El ancho de esta parcela es la medida más importante. Esos 4m los dividiremos asi: dos franjas de 1,5m para establecer dos bancales, y 1m más para dejar un pasillo entre ambos por el que podamos pasar fácilmente con una carretilla. Por cierto, no tenemos carretilla ¡por si alguien nos quiere regalar una!  

Para marcar esta parcela de 4m x 8m simplemente pusimos 1 estaca en cada esquina y atamos un cordel (pita) entre ellas cual cuadrilatero de boxeo. 

Haz click para agrandar.
(no encontré la regla...)

2. La parte dura: Picamos y removemos una capa de 20cm de profundidad y quitamos piedras y palos para que quede el suelo lo más suelto posible. Como apenas ha llovido una o dos veces en los últimos 5 meses este suelo estaba DURO y costó un poquito pero entre todo el equipazo de ese día logramos hacerlo.



3. Remojamos todo el suelo para calar al menos esos primeros 20cm. La idea es que este agua, cuando se caliente con el sol y absorbiendo la radiación UV, al cabo de 4-6 semanas pueda matar la mayoría de microorganismos que existen en el suelo. Esta forma de desinfección actúa siguiendo la misma idea que el método SODIS para desinfectar agua para consumo humano. Más info sobre SODIS aquí.  



Otra parte dificil del día fue acarrear agua desde la casa hasta elhuertodelaquebrada. Son apenas 50m pero con un garrafón en cada brazo y a pleno sol del medio día con treintaypico de grados os podréis imaginar...

4. Tapamos bien toda la parcelita con plástico. Inicialmente pensamos que tendría que ser plástico transparente para permitir los rayos ultra violeta pasar pero nos surgió la duda. De todas formas ya teníamos los plásticos negros que usamos para resguardar el bocashi. Así que ya veremos que tal van. Teníamos un pedacito de plástico transparente que ha servido para 1/5 del cuadrilátero.

Hay que asegurarse de que el plástico quede bien "sellado" al suelo. Para esto podemos enterrar un poco los bordes y además poner piedras y palos para que no salga volando.

¡¡Ya está listo!! En 4 semanas aproximadamente veremos el resultado.

La jornada de hoy, pese a haber empezado tarde ha cundido mucho y, además de preparar la tierra para la desinfección solar hemos comenzado a preparar una compostera para ir acumulando los desperdicios orgánicos del huerto, que podremos también aprovechar para mezclar con el suelo y hacer que la estructura de la tierra sea más esponjosa.

Para la compostera hemos usado varas de bambú que nos habían regalado unos empleados municipales en la ciudad de San Martín, departamento de Cuscatlán, el día que fuimos a buscar el estiércol de conejo.  

Fue muy fácil: primero clavamos 4 postes y luego cortamos otras varas por la mitad (a lo largo, claro) y las vamos atando una encima de otra a modo de "paredes". Comenzamos atándolas con algunas tiras de hoja de palmera que encontramos pero luego recurrimos al cordel que lo teníamos más a mano.

Estamos muy contentos porque el pedacito de terreno que hasta ahora estaba simplemente abandonado está empezando a tomar forma de huerto, ¡¡ya tenemos muchas ganas de sembrar!!

Las tareas que hay que realizar durante las próximas semanas son: hacer los almácigos -semilleros- para germinar las semillas que tenemos, diseñar un mini-sistema de riego por goteo, hacer una tapa para proteger el contenido de la compostera de la lluvia y el sol, y seguir "voltiando" el bocashi al que ya sólo le queda una semana antes de meterlo en sacos y dejarlo madurar otro mes. 

Y eso es todo amigas y amigos. Mañana más. 


Nos vemos en elhuertodelaquebrada.

lunes, 14 de marzo de 2011

Elaboración de abono orgánico BOCASHI

Llegó el día. Ya tenemos todos los insumos necesarios para elaborar el famoso bocashi, ese abono orgánico desarrollado en japón que nutre a la tierra que luego alimentará a nuestras futuras plantas. El bocashi además aporta una estructura más esponjosa al suelo y permite un mejor crecimiento de las raíces de las plantas. 

En nuestra receta, mejoraremos  el bocashi incluyendo en la mezcla harina de rocas que mejorará el contenido mineral del abono.

Los insumos que utilizaremos son los siguientes:
200 lb de estiércol (aquí usaremos de conejo).
200 lb de granza de arroz.
200 lb de harina de rocas.

100 lb de pulimento de arroz.

100 lb de carbón en polvo.
1 galón de melaza (o 6 dulces de atado diluidos en agua).
200 litros de microorganismos activados en líquido (la mezcla anterior que habíamos preparado).
Microorganismos activados en líquido.
Usaremos también 200 lb. de bocashi ya elaborado y maduro, del año anterior. En nuestro caso lo compramos porque es la primera vez que lo elaboramos.


Para elaborar el bocashi necesitamos un espacio al aire libre, aunque necesariamente a resguardo del sol y la lluvia. El terreno debe estar limpio de piedras y maleza y ser relativamente plano.

Una vez reunidos todos los ingredientes, los colocamos por capas en una serie que se va a repetir hasta que se acaban todos los ingredientes -nosotros hicimos 4 series. El orden de cada serie será el siguiente:
Harina de roca (arriba)
Pulimento de arroz
Carbón
Estiércol
Bocashi
Granza (cascarilla) de arroz  (abajo)


La base del pastel es la granza de arroz.
Luego vamos añadiendo el resto de los ingredientes en capas.
Una vez el pastel está listo, hay que revolver los ingredientes y al mismo tiempo hay que ir humedeciendo toda la mezcla con la mezcla líquida de microorganismos activados.

Así lo "voltiamos". Sube el volumen de tu computadora:


La mezcla debe quedar húmeda pero no empapada. Si queda demasiado mojada, la mezcla simplemente se pudrirá en vez de descomponer todos los insumos.
Para terminar el trabajo, construimos una champa o toldo improvisado con plástico, cuerda y estacas para proteger nuestro bocashi del sol y de las posibles lluvias que están cayendo estos días fuera de temporada.

Tendremos que venir a la quebrada 2 veces al día durante los próximos 5 días a voltiar la mezcla -removerlo- para airearlo y permitir a los microorganismos que se oxigenen y sigan haciendo ese duro trabajo que es descomponer la materia orgánica. En 22 días estará casi listo, sólo quedará embolsarlo en sacos y dejarlo madurar durante al menos 1 mes más. Luego lo integraremos al suelo donde vamos a cultivar las hortalizas, pero eso es otra historia que contaremos más adelante...